Los Vinos de Madrid todavía pueden triplicar la superficie de viñedo de calidad

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La Comunidad de Madrid ha calculado que la región todavía dispone de más de 21.000 hectáreas sin cultivar con un excelente potencial para la vid. Así lo indica un estudio elaborado por la Consejería de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, que sostiene que la región podría aumentar como mínimo un 251% la superficie destinada a este cultivo, que en la actualidad supera las 7.600 ha adscritas a la Denominación de Origen, acercarse así a las cerca de 32.000 de la D.O. Cava y, por ende, superar a amplias zonas geográficas como Valdepeñas, Ribera del Duero o Penedés.

Una parcela de 20 hectáreas de estas características permitiría, además, obtener entre 25.000 y 50.000 botellas, según las estimaciones realizadas, de manera que una bodega instalada en uno de esos terrenos con semejante potencial podría crear hasta tres puestos de trabajo directos y dos estacionales.

 

Con 44 bodegas y 8.390 vides registradas, de acuerdo con la información facilitada por la Comunidad de Madrid, la Denominación de Origen abarca 58 municipios repartidos en tres subzonas (Arganda, Navalcarnero y San Martín de Valdeiglesias) y emplea a 2.891 viticultores que han logrado comercializar más de 3,6 millones de botellas en la última campaña, un millón de ellas (2,2 millones de euros) para exportación, lo que representa un aumento del 42,8% respecto al año anterior.

 

Datos Magrama Campaña 2011-2012

Sin embargo, pese a su limitada extensión, la región todavía tiene capacidad de triplicar su producción de vino de calidad. El análisis de la “Cartografía de suelos para la optimización del cultivo de la vid en la Comunidad. Zonificación de las tierras de la Denominación de Origen Vinos de Madrid”, que ha sido elaborado a lo largo de los últimos cinco años por técnicos del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (Imidra), delimita los terrenos más aptos para el cultivo de la vid, en función de las características del suelo que influyen en la composición de la uva y el comportamiento de vino.

El primer análisis de estas características en España permite conocer, de este modo, los perfiles del terreno y tomar decisiones esenciales en cuanto a las variedades más adecuadas o las dosis de riego y fertilización, aspectos todos ellos que redundan en la productividad de las explotaciones y en la calidad de la uva y el vino.

El estudio valora los factores climáticos y los del propio suelo en relación con la vid. Con los datos obtenidos a partir de la recogida de 2.000 muestras, se ha comparado cada suelo con los requerimientos del viñedo y se ha determinado su idoneidad para el cultivo de la uva. Entre los parámetros de suelo estudiados figuran el drenaje, el pH, el contenido en nutrientes o en materia orgánica. Entre los climatológicos se encuentran la humedad relativa, las precipitaciones o la insolación. El cruce de los distintos parámetros ha establecido cinco categorías de suelo en función de su aptitud para el cultivo de vid, desde el muy favorable al desfavorable.