Las plantas también limpian los suelos contaminados por metales pesados

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Estudios realizados en plantas autóctonas del entorno de la antigua mina Mónica de Bustarviejo han revelado la existencia de altos niveles de cadmio, cobre, plomo y cinc, así como muy elevadas concentraciones de arsénico, principalmente en las raíces. Entre estas especies destacó la 'Corrigiola telephiifolia', que ha sido identificada como posible acumuladora de plomo e 'hiperacumuladora' de arsénico, lo que pone en valor su potencial para limpiar suelos contaminados en el llamado proceso de 'fitorremediación'.

 

Un equipo del grupo de investigación Tematma de la ETS de Ingeniería Civil de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) ha estudiado los niveles de metales pesados y otros elementos contaminantes en vegetales procedentes de los suelos de esta mina madrileña, cuyos resultados han sido publicados en la revista 'Enviromental Science: Processes & Impacts'.

 

Imagen de la antigua mina Mónica de Bustarviejo, en Madrid

 

El objetivo de los análisis realizados por el equipo de investigadores consistió en determinar el contenido de las especies tóxicas presentes en la mina para comprender cómo las plantas con elevadas concentraciones de arsénico pueden sobrevivir sin mostrar síntomas de toxicidad.

 

Determinados suelos son fuente natural de arsénico y metales pesados, pero la acción humana, y más específicamente la actividad minera, contribuye a aumentar los niveles de estos elementos tóxicos en las capas superficiales del suelo, que pueden llegar a mantenerse durante siglos incluso después del cese de la actividad.

 

La importancia del arsénico ha estado vinculada tradicionalmente a su carácter venenoso. Su toxicidad depende de la forma o especie química en que se encuentre (orgánicas o inorgánicas). Mientras algunos metales pesados son considerados esenciales o tóxicos en función de su nivel de concentración, otros son directamente tóxicos y pueden llegar a afectar al sistema nervioso y a los órganos vitales.

 

Esta toxicidad de los metales pesados acaba por derivar en un problema de contaminación que se puede combatir con plantas y microorganismos. Sin embargo, su empleo también requiere de un adecuado control y eliminación para evitar su retorno al medio ambiente e incorporación a la cadena trófica, que acabaría por convertirse en un problema medioambiental.

 

Fuente: Agencia SINC