Bodegas Dionisos, vino entre el cielo y las estrellas

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Vino, Tierra y Universo. La Bodega Dionisos combina los tres elementos para hacer unas elaboraciones cuidadosamente acordes a los ciclos y ritmos de la Luna y las estrellas, a las influencias de los elementos del Aire, el Agua, el Fuego y la Tierra en los trabajos de la poda, la vendimia, la fermentación, los trasiegos o el embotellado. Y también en el momento final del descorche, de la degustación. Para el tránsitio final también hay días señalados en cada uno de estos singulares vinos de las estrellas. Para que ese día no sea un día cualquiera.

 

La filosofía de la bodega de Valdepeñas se inspira en los algo más de 28 días en los que la Luna gira alrededor de la Tierra y pasa por las estrellas que forman las doce constelaciones del Zodíaco. En cada una de ellas permanece entre uno y tres días, lo que provocaría una serie de reacciones metabólicas en el viñedo y en la elaboración.

 

Así, las constelaciones de Aire, como son Acuario, Géminis y Libra, tendrían su efecto en etéreos y sutiles aromas y colores. Las de Fuego, es decir, Leo, Aries y Sagitario, influirían en el carácter frutal; las de Tierra, como son Tauro, Virgo y Capricornio, en la estructura y la tipicidad del terruño, y las de Agua (Cáncer, Piscis y Escorpio), en los procesos de movilidad y en los sabores sutiles.  

 

Incluso la posición de la Luna en la constelación correspondiente tendría sus consecuencias en el momento del descorche por ese último contacto del vino con el ambiente que va a determinar la degustación, para lo que la bodega recomienda un Calendario de Cata que permite al consumidor saber bajo qué influencia abre la botella y apreciar, de este modo, los correspondientes matices.

 

El secreto, la clave, estaría en hacer coincidir el descorche con la misma influencia astral en la que el vino fue cultivado y elaborado, para reforzar el carácter de cada una de las elaboraciones. Como ejemplo, la Bodega Dionisos exhibe el de su EGO Primus, cuyo cultivo ha sido realizado con influencia del elemento Tierra y la elaboración, con el de Fuego. Si descorchamos en días Tierra, destacaría su nariz y su tipicidad. Si lo hacemos en día Fuego, saldrá el equilibrio de dulzura y acidez y los toques de fruta.

 

Entre sus “Vinos al compás de la Luna”, como han sido bautizados, encontramos Flor de Rocío, un joven syrah de maceración carbónica, elaborado bajo la influencia de Agua, un ser muy vivo y afrutado, un vino de colores violáceos, de buena acidez, de suave pero poderosa energía y frescura.

 

Junto a ellos, los vinos clásicos, un Barrica 2006 delicado y sedoso, con aromas tostados, herbáceos, especiados y balsámicos gestados en nueve meses de crianza. Intenso, sabroso y envolvente, este tempranillo evoluciona hacia un vino goloso, potente, sincero y amable. Vinos biológicos, elaborados con métodos tradicionales y naturales. Vinos cósmicos que se inspiran en las fuerzas de la naturaleza. Para tomar a la luz del Sol, de la Luna o de las estrellas.